Si estás leyendo este post es porque tienes en mente hacer tu propio curso o programa de formación acerca de ese tema que tanto te apasiona, pero estás dudando de si estás preparado para dar un curso.
Probablemente las preguntas que te invaden en estos momentos son:
- ¿Realmente sé tanto de este tema como para dar un curso?
- ¿Habrá gente interesada en aprender eso que yo sé?
- ¿Tengo un respaldo que me dé las credenciales para enseñarle a otros cómo hacer algo?
- ¿Y si alguien me pregunta algo y yo no sé responder?
- ¿Seré capaz de hacer algo realmente bueno?
Si esta es tu situación, desde ya te digo que estás en el lugar correcto ya que hoy sabrás si sabes lo suficiente o no para enseñarle a otros eso que tanto te apasiona.
Antes que todo…
Partiré por confirmarte algo que seguramente ya sabes pero que necesitas recordar en estos momentos:
Dudar sobre tus habilidades o capacidades, es totalmente humano…sobre todo, cuando te vas a exponer frente a otros.
Y seguro que tienes muchísimas ganas de comenzar a organizar tu curso, pero aparecen las dudas que se juntan con el miedo y ¡pum!….mezcla perfecta para retroceder o llenarte de más preguntas, más dudas, inseguridad y finalmente, desistir.
Por eso hoy te ayudaré a aclararte en dos simples pasos para que realmente despejes tus dudas de si estás o no preparado para ofrecer cursos o formaciones acerca de ese tema que tanto te apasiona y que quieres compartir con otros.
¡Vamos allá!
Para comenzar, lo primero que quiero hacer, es ¡felicitarte! Porque decidir compartir tus conocimientos o experiencias con otros es una tremenda forma de contribuir con el mundo.
Y lo segundo que necesitas saber es que, no es necesario que seas una enciclopedia para tener permiso para poder hacer un curso.
Siempre van a haber personas que estarán detrás de ti en cuanto a conocimiento, a los cuales tú les puedes enseñar y así como también habrá otro grupo que estará delante de ti, que sabrá más que tú y de los cuales tú vas a aprender.
Este temor a ser señalado como un fraude profesionalmente o sentirte disminuido en tus capacidades cuando realmente las tienes, llega siempre en momentos inoportunos.
Y generalmente viene acompañado de ese lenguaje agresivo- pasivo o directamente agresivo que te come la cabeza justo cuando tienes las mejores intenciones.
Esto tiene el poder de tirar por tierra todas tus buenas intenciones pero por más que lo sepas, cuando esa voz se te mete en la cabeza, ya sabes que es difícil ahuyentarla.
Lo importante y lo que marcará la diferencia será la actitud que tomes en esos momentos y lo que hagas para salir de ahí lo más pronto posible.
Acepta lo que estás sintiendo y sigue adelante. Dicen que las dudas matan más sueños que el fracaso, por lo que usa tus recursos personales para salir de ahí.
Para aclararte…
Aquí te diré 2 formas que te pueden ayudar a aclararte en esos momentos :
- Haz una lista con todo aquello que manejas y dominas muy bien. Para ayudarte, piensa en:
- Esos temas de los que podrías hablar por largas horas con alguien.
- Escribe sobre aquello que has leído mucho en tu vida y que realmente te ha ido transformando en ese ámbito.
- Piensa en eso que probablemente has estudiado formalmente o informalmente también sirve.
- En aquello en lo que has trabajado y te ha dado mucha experiencia y a la vez te ha encantado.
- Si viene al caso, y el tema en cuestión tiene que ver con un estilo de vida que practicas, también escríbelo.
2. Ahora haz otra lista e incluye todos los logros de los cuales te sientas orgulloso y que tengan relación con lo que escribiste.
Importante que consideres en esta lista que tus logros no necesariamente tienen que ser títulos o trofeos.
Por ejemplo…
Puede ser que hayas ayudado a otras personas o que te hayas destacado en algún lugar por algo que permanentemente te mencionan o que las personas acudan a ti cuando necesitan algo relacionado con ese tema.
Una vez que hayas terminado, pon estos 2 ejercicios delante de ti y míralos detenidamente (y con cariño por favor)…
¿Te cuadran?
¿Tienen sentido?
¿Ves reflejada tu pasión, tu experiencia y tus conocimientos en eso que escribiste?
Quiero que sepas que no todas las personas tienen la inquietud o el interés de formar a otros en un tema o área por lo que si estás considerando hacerlo es porque ya tienes la mitad del camino hecho y te aseguro que ese llamado ya llegó a ti.
No te cortes, sigue. Confía en lo que sabes.
¿Cómo seguir?
Lo que importa ahora es que avances más allá, es decir, que esclarezcas cómo vas a llevar a tus clientes a ese lugar al que tú sabes llegar.
Que encuentres la metodología de trabajo que mejor te acomoda y que dejes de usar tu energía en seguir pensando si sabes lo suficiente o no….que de ahí ya saliste y sabes que la respuesta es un tremendo SI.
Y para seguir avanzando, descarga la “Guía para hacer las mejores formaciones” desde el link en mi web para que sepas más sobre cómo empezar a hacer tus cursos de formación como un verdadero profesional y así te sientas más seguro a la hora de hacer y dar tu curso.
Y si tienes dudas sobre cómo seguir o sobre algún tema relacionado con cómo hacer tus formaciones, escríbeme en los comentarios y yo encantada te respondo.
Y si quieres ver el vídeo completo de este post, puedes verlo aquí.
¡¡Nos vemos pronto!!

